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Sembramos sabiduría, cosechamos felicidad
Portal de Apoderados
Nuestra Historia
Inauguración - 1995

Hace 30 años, Farmland School nació del sueño de ofrecer a los niños y niñas de Curacaví una educación de calidad, cercana, innovadora y profundamente humana. Lo que comenzó con apenas nueve estudiantes fue el resultado de la visión de una familia que creyó que era posible crear un colegio diferente, donde el aprendizaje, la naturaleza y el desarrollo integral caminaran de la mano.
Crecimiento y Consolidación
A medida que más familias se sumaron a este proyecto, el colegio comenzó a crecer y a consolidar una propuesta educativa única. Esta evolución se basó sólidamente en el aprendizaje activo, el desarrollo continuo de los talentos individuales de cada estudiante y la formación de una comunidad escolar cercana, integrada y profundamente comprometida.

Vocación y Tenacidad

Gran parte de la historia de Farmland está marcada por la tenacidad, el trabajo incansable y la convicción de Miss Soledad Cornejo. Con una profunda vocación por la educación y una capacidad extraordinaria para transformar desafíos en oportunidades, lideró con éxito el crecimiento y desarrollo de nuestra institución durante décadas.
Expansión hacia la Excelencia
Gracias a su perseverancia y visión de futuro, Farmland amplió sus niveles hasta IV Medio, fortaleció su proyecto educativo y construyó nuevos espacios para el aprendizaje, el deporte, las artes y la vida comunitaria. Cada avance fue fruto de años de esfuerzo y de la firme creencia en que los estudiantes de Curacaví merecían una educación de excelencia sin perder el sello familiar.

Hoy, al cumplir 30 años, celebramos mucho más que el crecimiento de una institución. Celebramos la realización de un sueño que, gracias al compromiso y la perseverancia de muchas personas que han creído en nuestro proyecto, se transformó en una comunidad educativa sólida, querida y reconocida.
Farmland School es el reflejo de que los grandes sueños pueden hacerse realidad cuando se trabaja con pasión, constancia y la convicción de que la educación tiene el poder de transformar vidas. Queremos que nuestros estudiantes se lleven en el corazón el mantra que nos acompaña: “Sembramos sabiduría y cosechamos felicidad” y sigan sembrando en cada día para su felicidad y la de quienes los rodean.
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